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Violencia Policial: otro virus letal. José Muchnik


No es invisible como el COVID 19, las formas de atacar de este virus quedan registradas, en fotos, videos y sobre todo en los cuerpos de la víctimas, golpeadas, torturadas, asesinadas… Por supuesto todos coincidimos en la necesidad de una policía republicana al servicio de la democracia y de los ciudadanos, sin embargo la difusión del virus progresa de manera exponencial, va adquiriendo dimensiones de pandemia, formas y métodos de agresión similares pueden constatarse en diferentes países. Esta denuncia de la ACAF se centrará, como es natural, en la violencia policial in crescendo en Argentina, haremos también referencia a su difusión en otras latitudes, en la medida de que estamos en presencia de una cuestión de derechos humanos elementales, planteamos la necesidad de organizar una acción internacional contra la violencia policial, no se trata sólo de denunciarla sino de aplicar los instrumentos jurídicos para contrarrestarla.

¡La violencia policial mata!

Mata en Argentina


Es insoportable, escuchar a las madres, padres, herman@s, amig@s de las víctimas. ¿Pasar de largo? ¿No mirar? ¿Quién puede fingir aún que no está enterado? La cantidad de víctimas nos impedirá ser exhaustivos, es más, muchos quedarán para siempre en el anonimato, las víctimas sobrevivientes, las familias y amig@s temen hacer las denuncias por miedo a las represalias. Mencionaremos los casos más recientes y emblemáticos, en el sitio de la CORREPI (Coordinadora contra la represión policial e institucional – http://www.correpi.org/ ) podrán comprobar la cantidad de personas asesinadas por las “fuerzas del orden”.


Facundo Astudillo Castro, 22 años, sale de su casa en Pedro Luro, al sur de la Provincia de Buenos Aires, el 30 de abril 2020, sale a la ruta para “hacer dedo”, su intención ir a a Bahía Blanca para ver a su novia, un control policial lo para a 30 km, su madre recibe un llamado “Mamá no sabés dónde estoy. Mamá, no me verás más”. “Quiero que me digan que hicieron con mi hijo” clama su madre dos meses después, lo más posible es que nunca más vuelva.


Lucas Nahuel Veron cumplía 18 años ese 9 de julio 2020, festeja como festejan todos los jóvenes, con globos y torta, rodeado de su familia en el barrio Villa Scasso, de la localidad bonaerense de González Catán. Ya avanzada la noche va con un amigo a comprar cigarrillos y una gaseosa. Nunca volverá, murió de un solo balazo que entró por el tórax y salió por la espalda. Los policías autores del crimen están identificados. El amigo testigo sufrió presiones para que declare que fueron a robar.


Ariel Valerian, 39 años, mecánico oriundo de la ciudad de Monterrico, provincia de Jujuy, se dirigía ese 8 de junio a entregar un auto a un cliente, la policía lo detiene en la ruta. Carmen Valerian, su hermana,declara "A mi hermano lo molieron a golpes en la comisaría de Alto Comedero, 29 días de agonía, el primer día perdió dos litros de sangre. Entró al quirófano un 9 de junio y lo recogí un 7 de julio en un cajón. No quiero que el Estado lo tape, nada nos devuelve la vida, pero nuestro consuelo es que haya justicia”.


Luis Espinoza, 31 años, oriundo de la localidad de Melcho, Tucumán, padre de seis hijos, tenía diecisiete hermanos, era peón rural, trabajaba la tierra, una brigada policial lo masacró un 15 de mayo 2020, cerca de Simoca, provincia de Tucumán, Argentina. Manuel, uno de sus diecisiete hermanos, encontró el cadáver una semana después, embalado en una bolsa de plástico en un barranco de la provincia de Catamarca. “Acá en el campo no hay control sobre nada y estos policías te hacen lo que quieren. Si te agarran con 10.000 pesos, te piden de coima 6.000 para que te suelten”, declaró Manuel. Además del crimen, a los policías que intervinieron en el operativo se los acusa de haberle robado a Luis Espinoza la suma de $16.000. (https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2020/06/05/como-fue-el-crimen-de-luis-espinoza-en-tucuman-segun-la-fiscal-del-caso/)


Victimas de la policia de San Luis: El 5 de abril murio en la comisaria de Santa Rosa (Pcia de San Luis) Florencia Magali Morales de 39 años, desocupada y a cargo de tres niños mientras que el 25 del mismo mes muere Franco Maranguello de 16 años en Villa mercedes, tambien bajo custodia de la policioa de esa provincia. El gobernador Alberto Rodriguez Saa, que se dijo “costernado” por el asesinato dee G. Floyd en los USA, ni siquiera se refirio a esta situcion en su prov incia.

Familia de la comunidad Qom, localidad de Fontana provincia del Chaco, Argentina, 31 de mayo, 4h am: aún no había amanecido, el racismo ordinario / estructural / sistémico… como deseen llamarlo, vuelve a golpear. La brigada policial irrumpe brutalmente en la casa, al grito de “Indios infectados, hay que matarlos a todos”, se llevan dos varones y dos mujeres menores de edad. Golpiza salvaje, torturas, vejaciones sexuales… No hay muertos, los varones aparecen al rato completamente desfigurados, las niñas aterrorizadas no pueden hablar. La video es insoportable, se escucha a la madre suplicando “Señor por favor, ella es menor de edad. Noooo… Por favor señor, ella es menor de edad… Nooo…”


No olvidemos a Juan Pablo Kukoc. En el año 2017 trató de asaltar un turista en el barrio de La Boca de Buenos Aires, fracasa en su intento, es perseguido por el policía Luis Chocobar quien le dispara y lo mata. Unos días después el presidente en ejercicio “Mauricio Macri” lo recibe con todos los honores, la Ministra Patricia Bullrich declara en su twitter ““le ratifiqué nuestro compromiso: estamos a su lado y al lado de todos los policías que cuidan a la gente y actúan según su deber”. Traduciendo al castellano corriente: maten, nosotros los cubrimos. La doctrina Chocobar quedaba establecida.


¡Santiago Maldonado presente! ¡Rafael Nahuel presente! ¡Memoria verdad y justicia!

¡La violencia policial mata!

Mata en USA, Francia, Brasil, Chile, Filipinas…


Imposible hacer una lista de víctimas de la violencia policial y del racismo institucionalizado. Sólo en las favelas de Río, en los barrios pobres de Manila o de Tegucigalpa, sería imposible enumerar las ejecuciones sumarias de las fuerzas policiales que actúan con “permiso de matar”, otorgado por las autoridades de manera explícita o implícita. Todos recordamos el reciente asesinato de George Floyd, transcurría el 25 de mayo del año 2020 en Minneapolis -USA. Rodilla Virus aplasta cabeza de George Floyd contra el asfalto, él pide por favor, no puedo respirar, Rodilla sigue aplastando, “please I can’t breath”, Rodilla sigue, George Floyd ya no protesta, ya no respira.


El caso de Adama Traoré, es bien conocido en Francia, constituye uno de los casos emblemáticos de violencia policial de los últimos años. Francés de origen maliense tenía 24 años, se encuentra con un amigo, ese 19 de julio a las 17h del año 2016, cerca del bar Le Balto en Baumont Sur Oise, cuando dos policías los interpelan para un control de identidad, se resiste, tres gendarmes lo inmovilizan boca abajo, ejerciendo presión sobre su espalda. Cuando llega la ambulancia lo encuentran en esa posición, no respiraba más, a las 19h15 lo declaran muerto (https://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_Adama_Traor%C3%A9)


¡La violencia policial mata!

¡Frenar la barbarie!


Hay similitudes preocupantes, muestran que no estamos frente a un hecho aislado. “Alguien” enseña los “métodos” para matar, los muertos a causa de “llaves de estrangulación”, o a causa de rodillas en la nuca o en la espalda, que impiden respirar, son practicadas por policías de diferentes países, revelan que “hay escuela”. Las fuerzas de policía de muchos países están equipadas hoy en día con Flash Ball o LBD (Lanzador de Balas de Defensa). ¿Cuántos ojos de manifestantes chilenos durante las últimas revueltas, a fines del año 2019, o de manifestantes franceses del movimiento de los Gillets Jaunes, fueron arrancados por estas armas? ¿Seguimos permitiendo su uso?


No habrá vacuna milagrosa, lo único que puede ayudar a frenar esta barbarie es que los ciudadanos del mundo se movilicen y exijan que las instituciones nacionales e internacionales asuman sus responsabilidades y tomen las medidas necesarias. Están matando ciudadanos inocentes, están matando también la Democracia.


¡Basta de Violencia Policial! ¡Basta de atrocidades! ¡Por una institución policial al servicio de los ciudadanos!

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